¿Te estresa la hora de comer?

publicado en: NUTRICION INFANTIL | 0

Esto es como cuando te entra una mosca en casa y ésta intenta salir de ella chocando una y otra vez contra el cristal de la ventana, la mosca, motivada por la promesa de la libertad, no entiende que hay una barrera transparente que no puede cruzar y así está golpeándose repetidamente hasta acabar con sus fuerzas, pero ¿y si la mosca supiera que alejándose de la ventana y mirando a su alrededor, podría encontrar otra salida? Para empezar, nos ahorraría tener que levantarnos a abrirle la ventana.

Pues como esa mosca he estado con muchas ideas en la vida, y una de ellas es la alimentación infantil, cuando era pequeña, pensaba que lo más fácil para que un niño comiera lo que hay en el plato sólo bastaba con obligarle a comer y listo, cuando empecé a estudiar la carrera, pensaba que si un niño no comía tal u otro alimento, bastaba con dibujarle con la comida una carita sonriente en el plato y nombrarle las propiedades beneficiosas del alimento y listo (adelanto; no funciona) ya más mayor, cuando tuve a mi hija, pensaba que camuflando los alimentos que me interesaba que comiera entre otros más apetecibles, ya sea en forma de croqueta, lasaña, …etc. ya bastaba (adelanto; muchas veces no funciona, da mucho trabajo y se sienten engañados).

Bien, pues como la mosca, una y otra vez iba chocando con el mismo cristal y es que la clave ya la tenía mucho antes, me explico, yo siempre he defendido que las personas somos mutidimensionales y dinámicas, es decir muy complejas, hay miles y miles de factores que nos influencian, miles de pensamientos que van evolucionando y derivando en otros, etc… pues si tenía esa convicción, ¿por qué reducía a los niños con unas simples pautas causa-efecto?

Con mi hija todo iba genial, comía de todo absolutamente y cuando digo absolutamente, me refiero a comidas de todos los países, maneras y disposiciones, pero llegó un día, sobre los 3 años aproximadamente, en que empezó a ser selectiva con alimentos que antes toleraba de buena gana.

Ahí empecé con el periplo personal para intentar revocar lo que estaba ocurriendo y no hacía más que llorar, enfurecerme a veces y desesperar, hasta que empecé a investigar y así encontré la solución.

La clave está en tener claro que el niño es complejo y antes de formar alguna conclusión, hay que alejarse y observar, (aunque soy consciente que a veces es difícil, los padres y madres somos personas también y a veces podemos perder la paciencia o derrumbarnos).

Así que no te preocupes, en este post, tengo para ti 5 pautas que te pueden ayudar para empezar este camino hacia una mesa tranquila y apetecible con tu/ tus hijos. Poco a poco iré subiendo artículos que te pueden venir bien. Este es un artículo “punta de iceberg”.

(Antes de emplear estas técnicas, investiga si la selectividad para las comidas que tiene tu hij@ no sea por un factor médico, sensorial, etc).

  • Empieza poco a poco:

Sin presionar.

No establezcas expectativas demasiado altas desde el principio, esto te puede hacer sentir ansioso y acabar pensando que lo estás haciendo mal.

Haz exposiciones pequeñas al principio como una cucharada, una mordida, una pizca… y auméntalas poco a poco.

  • Mantén la rotación de los alimentos:

Una vez el alimento lo tolera bien, no te quedes anclada en él porque podría tener efecto negativo, rótalo 1-2 veces/semana.

  • Incluye a tu hijo/a:

Si tiene la edad para ello, a partir de los 4-5 años más o menos, incluye a tu hij@ en la planificación de las comidas y si tienes tiempo en la elaboración de éstas, pero sin esperar que lo coman después (no es una fórmula mágica).

Haz juegos en familia cuando estéis en la mesa.

Ten en cuenta que los niños establecen ideas de los alimentos según los comentarios de quienes los rodean, así que mucho ojo con lo que dices de las comidas.

NO comentes nada de la comida que hay en la mesa, ni bueno ni malo.

  • Cuenta con esto desde ya:

Las exposiciones a los alimentos que no quieren no son desde luego fáciles, provocan malestar y reactividad emocional para ambos.

Lo que es fácil es tirar la toalla.

Puede hacer falta hasta 20 exposiciones del mismo alimento para que lo acepte.

  • Cuídate:

Asegúrate de que tienes tiempo para cuidarte a ti mism@, ya que tu salud y tu bienestar también son importantes para el tratamiento, los niñ@s perciben tu estado anímico.

A medida que el niñ@ va progresando, puedes esperar altibajos, contratiempos y fracasos, sin embargo, piensa que va para adelante y es posible.


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