¿Hasta qué punto debes de hacer caso al IMC y percentiles?

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Si alguna vez has ido a alguna consulta dietética, endocrinológica, pediátrica u obstetra, etc. te habrás encontrado con las siglas “IMC”, al menos una vez en tu vida y si además eres mamá o papá seguramente habrás añadido al repertorio los percentiles de tu pequeñín para hacerte la vida más “fácil”.

Pero vamos por partes, para empezar, tenemos el conocidísimo índice de Masa Corporal (IMC) que no es más que el resultado de dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado, dando lugar a la siguiente clasificación:

IMC Clasificación
27-29,9 Sobrepeso grado II (preobesidad)
30-34,9 Obesidad de tipo I
35-39,9 Obesidad de tipo II
40-49,9 Obesidad de tipo III (mórbida)

Este índice es ampliamente aceptado por la mayoría de las organizaciones de salud internacionales como una medida de salud y para clasificar los diferentes grados de obesidad, ya que los resultados se correlacionan positivamente con otros marcadores de obesidad, como la circunferencia de la cintura y la relación cintura-cadera.

Aunque tradicionalmente, ha sido una herramienta muy sencilla, barata y rápida de aplicar para hacer estudios poblacionales sobre la prevalencia de enfermedades y también, para desarrollar políticas de salud comunitaria, los nuevos métodos de análisis corporal como la bioimpedancia, indican que el IMC es poco fiable para estimar la grasa corporal, músculo y masa ósea a nivel personal, además, hoy en día sabemos que los tejidos claves relacionados con la salud y calidad de vida son el músculo y los huesos.

Por otro lado, la ciencia actual ha demostrado que hay una amplia gama de IMC sobre los cuales el riesgo de mortalidad es escaso, sin embargo, tenemos personas con un IMC normal que si tienen riesgo para la salud, ya que esta cifra no distingue la masa libre de grasa (masa ósea + masa muscular) de la masa grasa, ni siquiera nos dice dónde está localizada dicha grasa, así que tampoco nos da una información del todo fiable para medir la salud de una persona en concreto.

Con todo esto quiero decir que la valoración individual del IMC se tiene que coger con pinzas, y como primer acercamiento para averiguar tu estado nutricional, esto es, que le debes de hacer caso, pero junto con otros datos más relevantes, como el registro de fuerza y actividad física, entorno social, estado emocional, pliegues cutáneos/bioimpedancia, perímetros, ya que el objetivo no debería ser la búsqueda de un peso o IMC “ideal” porque sí que te puede llevar a perder la salud, sino la mejora de tu propio bienestar general.

En conclusión, el IMC funciona mejor cuando se estudian grandes muestras de población y va perdiendo importancia a medida que se va centrando en la persona individual.

Percentiles

Una cuestión similar pasa con los percentiles pediátricos, y dirás ¿pero que es un percentil pediátrico? pues es un valor de comparación de distintas medidas (peso, altura o longitud según edad, IMC, etc.) con el resto de la población para averiguar si un bebé crece adecuadamente o no, me explico, cuando digo por ejemplo, que un niñ@ esta en el percentil 60 de altura, quiero decir que el 60% de los niños de su edad son más bajos y que el 40% son más altos.

Los percentiles se clasifican primero por el sexo y una vez determinado si es niño o niña, podemos determinar el percentil a través de tablas como:

Estatura para la edad.
Peso para la edad.
Peso para la longitud.
Peso para la estatura.
Índice de masa corporal para la edad.
Perímetro cefálico para la edad.

En España, dependiendo de la fuente, puedes obtener diferentes resultados, ya que si utilizas las tablas de la OMS (más recientes), donde los datos son sacados de niños alimentados con lactancia materna, te resultará más adecuado si tu bebé es alimentado con este tipo de lactancia que si utilizas las tablas de la fundación Orbegozo, hechas en los años 80 y sin especificar tipo de lactancia.

Igualmente, tengo que decirte que todos los percentiles de las tablas, desde el 1 al 100, están hechos con niños sanos, es decir, que el hecho de que tu bebé esté en los extremos, ya sea por arriba que por abajo, no quiere decir que no tenga un crecimiento normal, sino que está más alejado de la media, por lo que tener estos percentiles bajos o altos no debería preocuparte, solamente se empiezan (repito, empiezan) a considerar los casos en que el niñ@ esta en valores menores al percentil 3 o superiores al 97.

Los percentiles habitualmente se utilizan para detectar variabilidades en el crecimiento, porque los niñ@s cuando están en un percentil determinado, se mantienen en él, así, cuando el ñin@ varia drásticamente de percentil o la curva desciende de manera continua o crece lentamente por ejemplo, es síntoma de algún desarreglo como alergia, intolerancia alimentaria o enfermedad.

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